martes, 27 de septiembre de 2011

¿Quiénes son los principales autores del boom latinoamericano?

A partir de la década de 1960 fueron agrupados, bajo la designación de boom latinoamericano, una serie de escritores hispanoamericanos, la mayor parte de ellos narradores. Estos autores se caracterizan por alcanzar gran difusión y trascender las fronteras de América Latina, aunque poseían tendencias estilísticas variadas. Entre los principales exponentes del boom puede mencionarse a los argentinos Julio Cortázar (1916-1984) y Ernesto Sabato (nacido en 1911), al mexicano Carlos Fuentes (n. 1936), al peruano Mario Vargas Llosa (n. 1936), al paraguayo Augusto Roa Bastos (1917-2005), al colombiano Gabriel García Márquez (n. 1928) y a los uruguayos Juan Carlos Onetti (1909-1994) y Mario Benedetti (n.1920). Otros autores consiguieron difusión mundial, aunque no son mencionados estrictamente como integrantes del boom, como los chilenos Isabel Allende y José Donoso, el peruano Manuel Scorza, los cubanos José Lezama Lima y Guillermo Cabrera Infante, además del argentino Manuel Puig.

SILVIO RODRIGUEZ - LA ERA ESTA PARIENDO UN CORAZON

jueves, 8 de septiembre de 2011

Cantinflas - Qué es Gramática (El Portero - corto)

CANTINFLAS 100 AÑOS DE SU NATALICIO


Al mexicano Mario Moreno “Cantinflas”, se le debe un estilo muy propio de hablar, de pensar y un estilo de comedia que sigue vigente y que muchos han querido imitar, pero nunca igualar.
“Cantinflear” es un verbo reconocido por la Real Academia Española (RAE) gracias al peculiar e incomparable estilo del cómico de Mario Moreno.
La RAE lo define como “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada”, basándose en el estilo de discurso en su comedia que hizo célebre a Cantinflas desde sus tiempos de actor   de carpa –teatro del pueblo- en la década de los años 30.
Ese discurso que comenzó como él mismo lo confirmó en vida, por un error ya que en una función, en un momento de pánico escénico, se le olvidó su monólogo original y que además dio pie a su apodo.
Así lo citó el escritor mexicano Carlos Monsiváis: “Comenzó a decir lo primero que le vino a la mente en una completa emancipación de palabras y frases y lo que sale es una brillante incoherencia. Los asistentes lo atacan con la sintaxis y él se da cuenta: el destino ha puesto en sus manos la característica distintiva, el estilo que es la manipulación del caos. Semanas después, se inventa el nombre que marcará la invención. Alguien, molesto por las frases sin sentido grita: ‘Cuánto inflas’ o ‘en la cantina inflas’, la contracción se crea y se convierte en la prueba del bautismo que el personaje necesita”.



Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.